¿Te sentís en el medio de todo? Quizá formes parte de la generación sándwich
- sabrinaburgospsi

- 9 jul
- 4 min de lectura
¿Te sentís en el medio de todo? Quizá formes parte de la generación sándwich

Muchas mujeres de entre 40 y 60 años viven una realidad silenciosa: cuidan de sus hijos mientras también acompañan a sus padres, muchas veces con demencia o deterioro cognitivo. A esto se lo conoce como generación sándwich. No es un diagnóstico, sino una forma de describir una etapa vital en la que las responsabilidades de cuidado se acumulan.
Si además son mujeres autoexigentes y consideran que todo tiene que salir perfecto, es fácil que terminen dejándose para el final.
A esta situación hay que sumarle otras responsabilidades como la casa, la pareja, la profesión, muchas mujeres incluso siendo emprendedoras.
Con el tiempo puede aparecer agotamiento, ansiedad, culpa, irritabilidad o el conocido síndrome del cuidador.
En realidad deberíamos hablar del Síndrome de la cuidadora quemada, ya que aunque se haya avanzado algo en la lucha por repartir las tareas que implican el cuidado de otros, esta actividad sigue siendo realizada mayoritariamente por mujeres.
En un artículo publicado por la Cámara de Comercio de Barcelona y Observatorio de la mujer, resaltan que las mujeres representan el 63% de las personas cuidadoras informales, alcanzado el 66% en el caso de la generación sándwich
Y las mujeres cuidadoras reportan peores resultados en casi todos los aspectos relacionados con la salud y el bienestar analizados. Las diferencias más notables se encuentran en el cansancio y la depresión, donde las mujeres se ven más afectadas que los hombres.
La Organización Mundial de la Salud reconoce que el estrés crónico y la sobrecarga física y mental pueden derivar en fatiga extrema, problemas de sueño y episodios de depresión o ansiedad.
Si estás dentro de este colectivo y te sentís identificada, quiero decirte que cuidar también implica cuidarte y por eso quiero dejarte tres ideas que pueden ayudarte:
1 - Recordá que poner límites no es abandonar, es sostener el cuidado en el tiempo.
2 - Pedí ayuda antes de sentirte desbordada. Compartir la carga también es cuidar.
3 - Reservá cada día un pequeño espacio para vos, aunque sean diez minutos. No es un lujo: es una necesidad.
No podés sostener a todos si vos también te estás cayendo. Cuidarte no te hace egoísta; te permite seguir cuidando sin perderte en el camino.
Y aunque estos pequeños tips son muy útiles, sé que puede ser complicado llevarlos a la práctica, porque muchas veces nos cuesta encontrar personas que realmente quieran y puedan ayudar. Pero lo importante es que comiences haciendo pequeñas acciones que te permitan cuidar tu salud y generar esas redes de apoyo necesarias para repartir la carga y poder delegar.
Sé que puedes pensar que nadie lo hará mejor que vos, incluso podes sentir culpa cuando estás haciendo algo para tu propio bienestar sabiendo que un ser querido necesita tus cuidados, en ese caso la clave está en trabajar en tus propias creencias que te limitan al momento de pedir ayuda, de confiar en otros y de creerte merecedora del disfrute y el bienestar.
Pero la realidad es que si no consigues dar ese paso, no podrás sostener esos cuidados y en algún momento el cuerpo comenzará a gritar lo que estás callando y te obligará a parar aunque no quieras. A veces es mejor hacer una pausa consciente a tiempo para poder seguir adelante con más fuerza, que esperar a que sea demasiado tarde y que esa pausa sea obligada cuando nuestro cuerpo ya no pueda más.
Cuidar de otro ser humano es de las actividades más gratificantes que existen, nos pueda dar satisfacción y no tiene por qué representar malestar, eso depende de la sobrecarga que tengamos, del apoyo que podamos sentir y de los recursos de gestión emocional con los que contemos para poder sobrellevar mejor las dificultades del día a día, sobre todo cuando ese familiar tiene algún grado de dependencia física o mental.
En terapia encontrarás un espacio seguro donde al fin podrás priorizarte, ser escuchada sin juicios con el objetivo de poner en palabras y ordenar toda esa maraña de emociones que nos invaden pero que no nos permitimos demostrar por no querer preocupar a los demás.
Soy Sabrina Burgos, Psicóloga Sanitaria, y llevo más de 12 años ayudando a otras mujeres a cuidar sin descuidarse, si quieres dar ese primer paso hacia tu autocuidado y bienestar podemos empezar a trabajar juntas.
Mi experiencia de más de 14 años trabajando con personas mayores, tanto autónomas como con deterioro cognitivo, me permiten apoyar a las familias dando herramientas prácticas para que puedan cuidar con menos culpa y ansiedad y más calma y serenidad. Porque ese también es un aspecto importante para poder cuidarse a sí mismas y dar un mejor cuidado a los demás.
Te invito a que me contactes para que valoremos tu caso, me encantaría poder ayudarte y que trabajemos juntas para tu bienestar y el de las personas que cuidas con tanto amor.
Sabrina Burgos Méndez
Psicóloga Sanitaria
Col. Nº28479 (COPC)
Whastapp 611824050



Comentarios